CRITERIOS DE RESPONSABILIDAD EN EL CONTRATO DE TRANSPORTE

CRITERIOS DE RESPONSABILIDAD EN EL CONTRATO DE TRANSPORTE

El contrato de transporte es uno de los acuerdos de voluntad que más abunda en la actualidad, tanto en la vida cotidiana de las personas, como en desarrollo de la actividad económica de los empresarios. Esto debido a que, desde que se efectúa el acto de detener o tomar un vehículo para llegar de un lugar a otro, hasta la acción de suscribir un acuerdo con unos transportadores para el movimiento de carga o mercancías, se constituyen como un contrato de transporte. Ahora bien, el efecto que tiene dicha proliferación de contratos de transportes tiene como resultado que se normalice su ejecución, haciendo que las personas no tengan en cuenta que hay unas normas escritas que los regulan y determinan temas tan importantes como el incumplimiento, las obligaciones de resultado y los supuestos de exoneración de voluntad de quienes incumplen estos acuerdos. En este orden de ideas, el presente escrito pretende resaltar las principales características del contrato de transporte y los supuestos de exoneración de responsabilidad en el mismo ante un incumplimiento.

El Código de Comercio colombiano, en su título IV, desde el artículo 981 hasta el artículo 1035 regula las disposiciones relativas al contrato de transporte, dividiendo su contenido en aquellos contratos de transporte donde el objeto es el transporte de personas y aquellos donde el objeto es el transporte de cosas, así como las disposiciones generales aplicables a ambas facetas de este tipo contractual. Sin embargo, y siguiendo los lineamientos establecidos por la sentencia No. 7724 de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, con fecha 8 de noviembre de 2005 y el magistrado ponente César Julio Valencia Copete, se define al contrato de transporte como aquel en que una parte, denominada transportador, se obliga para con la otra, a cambio de un precio, a conducir de un lugar a otro, por el medio determinado y en el plazo fijado, personas o cosas, y a entregar éstas a su destinatario[1]. Cabe resaltar que la Corte ha manifestado que el deber del transportador, cuando se trata de cosas, de recibirlas, conducirlas y entregarlas en el estado en que las recibió, presumiéndose que fue un buen estado, o, cuando se trata de personas, a conducirlas sanas y salvas al lugar de destino, se concibe como una obligación de resultado[2], es decir que el transportador debe garantizar que ese resultado, trátese de cosas o personas, será el objetivo que se manifestará al finalizar la ejecución del contrato. A diferencia de las obligaciones de medio en las que la persona esta obligada a actuar con la mayor diligencia posible para alcanzar un objetivo, en las obligaciones de resultado se garantiza que se alcanzará el objetivo en cuestión.

La calificación de la obligación del transportador, como obligación de resultado, no necesariamente se traduce como que el transportador no pueda exonerar su responsabilidad ante un incumplimiento por no ejecutar el objetivo esperado, esto dado que las normas del Código de Comercio, prevén una serie de supuestos que liberan la responsabilidad del transportador, a saber, los contemplados en el artículo 992 del Código de Comercio:

“ARTÍCULO 992. <EXONERACIÓN TOTAL O PARCIAL DE LA RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTADOR>. <Artículo subrogado por el artículo 10 del Decreto extraordinario 01 de 1990. El nuevo texto es el siguiente:> El transportador sólo podrá exonerarse, total o parcialmente, de su responsabilidad por la inejecución o por la ejecución defectuosa o tardía de sus obligaciones, si prueba que la causa del daño lo fue extraña o que, en su caso, se debió a vicio propio o inherente de la cosa transportada, y además que adoptó todas las medidas razonables que hubiere tomado un transportador según las exigencias de la profesión para evitar el perjuicio o su agravación.

Las violaciones a los reglamentos oficiales o de la empresa, se tendrán como culpa, cuando el incumplimiento haya causado o agravado el riesgo.

Las cláusulas del contrato que impliquen la exoneración total o parcial por parte del transportador de sus obligaciones o responsabilidades, no producirán efectos”.

En concordancia con el artículo anteriormente citado, la exoneración de responsabilidad del transportador depende de los fundamentos fácticos y pruebas que permitan la demostración de que hubo una causa extraña o un vicio propio de la cosa transportada, esto para desviar el nexo de causalidad que, en principio, por tratarse de una obligación de resultado, conecta el daño derivado del incumplimiento con el transportador. De cualquier modo, para presentarse la exoneración de responsabilidad del transportador, es esencial que su ocurrencia no derive de la acción u omisión del transportador, pues de lo contrario su presentación no podría tacharse de “extraña”, es imprescindible que el evento no haya sido causado por el transportador, por una imprudencia o por falta de preparación para evitarlo o encararlo, pudiéndose encarar[3].

La normalización del contrato de transporte no puede justificar el desconocimiento de sus principales preceptos. Tanto para el contratante, como para el transportador, es importante tener en cuenta cuales son sus principales características, comprender que se tratan de obligaciones de resultados y bajo qué supuestos podría operar una exoneración de responsabilidad.

Escrito por: Dr. Juan Fernando Arias /Abogado Senior


[1]Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Civil. Expediente No. 7724. MP: César Julio Valencia Copete. Bogotá D.C., ocho (8) de noviembre de 2005.

[2]  Ibidem.

[3] Ibidem.



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